El feminismo transforma. Es un lente que nos permite observar, cuestionar y reconstruir las estructuras que nos rodean, así como a nosotras mismas. En este espacio queremos compartir las experiencias de alumnas de la Sexta Generación que han encontrado en Luna Escuela de Pensamiento Feminista un lugar de aprendizaje, reflexión y constante cuestionamiento. A través de sus palabras, descubrimos cómo su relación con el feminismo ha evolucionado, cómo lo han incorporado en su día a día y cómo ha cambiado sus vidas.
Guadalupe: Redescubriendo el feminismo y la congruencia
Antes de llegar a Luna, Guadalupe ya se identificaba como feminista, pero comenzó a cuestionarse si estaba siendo demasiado radical o si iba por el camino correcto. Las contradicciones entre lo que conocía y las posturas de otras feministas cercanas la llevaron a buscar un espacio donde pudiera reafirmar su perspectiva. Inspirada por Andrea decidió unirse a Luna para profundizar en su aprendizaje y fortalecer su confianza en el feminismo.
A lo largo de su vida, el feminismo ha sido un eje de transformación. Desde su divorcio, contó con el acompañamiento de una abogada feminista que marcó un antes y un después en su proceso personal. Hoy, Guadalupe se siente más segura en su radicalidad, entendiendo que no es extremismo, sino una postura congruente con su lucha por la justicia y los derechos de las mujeres. Aunque no se considera lectora ávida, encuentra en las actividades y cursos de Luna una fuente constante de motivación para seguir creciendo y fortaleciendo su relación con el feminismo.

Angélica: El feminismo como sostén emocional y herramienta de cambio
Para Angélica, el feminismo llegó como una nueva forma de mirar su entorno y sus relaciones, ayudándola a visibilizar las violencias que enfrentan las mujeres, incluso en su propia vida. Su proceso ha sido uno de deconstrucción constante, desmontando creencias románticas y sociales que habían moldeado muchas de sus decisiones.
Desde que forma parte de Luna, Angélica ha aprendido a validar sus emociones, a establecer límites y a no juzgarse por expresar lo que siente. Este aprendizaje ha transformado su manera de relacionarse con los demás y consigo misma, permitiéndole enfrentar un complejo proceso emocional con mayor fortaleza. Ahora se siente más cercana a sí misma, consciente de la importancia de escuchar su sentir y cuidarse desde una perspectiva feminista.

Adriana Acosta: Un viaje entre dudas y certezas feministas
La relación de Adriana con el feminismo siempre ha sido ambivalente. Por un lado, siente que aún le falta mucho por aprender; por otro, reconoce que su contacto con mujeres feministas le ha dado fuerza y compañía en momentos clave de su vida. Las mujeres que ha conocido en este camino se han convertido en sus amigas y hermanas elegidas, una red de apoyo que valora profundamente.
En su vida cotidiana, Adriana busca incorporar el feminismo a través de pequeñas pero significativas acciones: visibiliza a mujeres y niñas en su trabajo, cuestiona conductas misóginas en sus espacios y promueve el respeto y la equidad desde su posición profesional. Aunque no se considera activista, su esfuerzo por transformar su entorno y su perspectiva la han llevado a ser más consciente de las desigualdades, mientras trabaja por no reproducirlas.

Adriana Oarim: De la distancia al compromiso feminista
Antes de llegar a Luna, Adriana Oarim mantenía una postura lejana e incluso crítica hacia el feminismo. En el pasado, llegó a pensar que las feministas eran extremistas o que el feminismo no tenía cabida en su vida. Sin embargo, el dolor y la indignación por las violencias contra las mujeres siempre estuvieron presentes en ella, aunque las justificara desde creencias arraigadas en el patriarcado.
Hoy, Adriana está en un proceso de transformación profunda. Ha comenzado a leer, escuchar y reflexionar con el feminismo como guía, cuestionando las creencias patriarcales que alguna vez sostuvo. Tomar terapia con una psicóloga feminista ha sido un paso crucial en este camino, permitiéndole trabajar en los mitos del amor romántico, replantear su relación de pareja y comenzar a influir positivamente en su círculo cercano. Para Adriana, el feminismo ha significado descubrir una nueva forma de habitar su mundo, desde la autocrítica hasta la creación de espacios de aprendizaje compartido.

Azul: Feminismo y el cuidado de la vida
Azul tenía un acercamiento previo al feminismo gracias a sus amigas feministas, pero no se sentía lista para profundizar en el tema. Sabía que requería tiempo, estudio y compromiso, y no quería abordarlo a medias. Sin embargo, su incorporación a Luna marcó el inicio de una transformación personal.
El feminismo le ha permitido habitar su cuerpo desde la autonomía y resignificar su proceso de salud. En su relación de pareja, han replanteado juntos temas como los cuidados, las tareas del hogar y la independencia, logrando un vínculo más amoroso y respetuoso. También ha fortalecido sus círculos de mujeres y mejorado sus intervenciones psicológicas desde una mirada feminista. Para Azul, el feminismo no solo ha cambiado su vida, sino que la ha acercado al cuidado y la dignidad de la vida en todos los sentidos.

Las historias de Guadalupe, Angélica, Adriana Acosta, Adriana Oarim y Azul nos recuerdan que el feminismo no es un punto de llegada, sino un viaje personal y colectivo lleno de aprendizajes, cuestionamientos y transformaciones. En Luna, cada mujer encuentra un espacio seguro para cuestionarse el mundo que nos rodea y así vivir con mayor autonomía, conciencia y sororidad.
Si sientes la necesidad de redescubrirte, cuestionarte y crecer en un entorno seguro, Luna está aquí para ti. Te invitamos a formar parte de este círculo de aprendizaje y acompañamiento, ¡Conoce todo lo que Luna tiene! Porque cada paso cuenta en esta lucha compartida.

