REFLEXIONES FEMINISTAS

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El amor romántico, una construcción socio-patriarcal

Entrevista con Nadia López, activista feminista y docente de Luna, Escuela de Pensamiento Feminista.

Por Tessa Galeana

Cada febrero se festeja el “día del amor y la amistad”, un día en el que, supuestamente, se reafirma el amor entre parejas, el capitalismo fomenta el consumismo con objetos representativos, según su concepción, del amor. En realidad, una fiesta meramente cristiana, que con el paso del tiempo se ha tergiversado y usado como método de control y manipulación sobre las prácticas machistas enfocadas a demostrar el amor, de ese que nos hacen creer que es el más hermoso y especial, ese que llega a doler, a hacer sufrir, incluso que llega a matar, al que hoy podemos darle un nombre concreto, que podemos desmitificar y cuestionar, el “amor romántico”.

Nadia López, activista feminista, impartirá el módulo “El mito del amor romántico”, en LUNA, Escuela de Pensamiento Feminista y como preámbulo nos comparte un poco sobre esta temática.

Existen diversas causas por las que se fomenta el amor romántico y a través de ellas, los hombres mantienen control sobre las mujeres ¿cuáles son?

Nadia: La normalización y aceptación de mandatos patriarcales, reforzados por el sistema capitalista, nos bombardean de propaganda, programas, revistas, libros, etcétera. Todo el amor que conocemos es producto de un sistema.

Cabe la duda sobre si todo lo que conocemos como amor, es dañino y es romantizado, al grado de quitarnos identidad.

Nadia: Sí, el amor es una construcción cultural, en occidente todas las formas de amor que se enseñan, el de pareja, de amistad, de las madres, etcétera, son desde el enfoque romántico que supone  entrega total,  pérdida de autonomía, sentimientos de culpa, entre otras.

Hablando desde la universalidad, se cree que el amor romántico es exclusivo de las parejas heterosexuales debido a que nos encontramos en un sistema patriarcal, sin embargo, la romantización del amor se extiende a las relaciones sexo disidentes y hablando de relaciones lésbicas:

Nadia: El amor romántico no es exclusivo de las relaciones heterosexuales, aprendimos a amar de ese modo y ser lesbiana no nos exonera del mandato, en las relaciones lésbicas existe violencia, celos, manipulación, roles, etcétera.

Sabemos que el amor romántico conlleva rasgos de manipulación y se tiende a confundir, o mejor dicho, a nombrar el amor a través de esas prácticas machistas, por lo que terminan confundiéndose y fomentándose como si el amor solo se pudiera demostrar o dar por medio de prácticas insanas.

Nadia: Una de las fortalezas del amor romántico es la normalización de la manipulación, hacer sacrificios por amor es cotidiano, ceder nuestro tiempo, cambiar nuestros gustos, limitar nuestros intereses, un ejemplo claro de ellos es que el mito de que los celos son muestra de amor, para evitar celos de nuestra pareja, las mujeres estamos dispuestas a modificar a gusto del otro nuestras formas de vestir, de hablar y de relacionarnos.

Dentro del feminismo se ha venido desmitificando el amor romántico, pero ¿existe más apertura para identificarlo?

Nadia: No, el amor romántico sigue siendo vendido en todos los espacios, incluso en los espacios feministas, llevamos impregnada la romantización como símbolo de amor, seguimos deseando y ofreciendo  lealtades tóxicas.

Un hecho es que el sistema patriarcal evoluciona conforme las épocas cambian y cada situación social, basándose en los constructos, también cambian, entonces ¿cómo ha evolucionado el amor romántico en estos tiempos?

Nadia: Ahora mismo se habla de poliamor como arma para combatir el amor romántico, esto no es un progreso para la deconstrucción del mismo, es solo una idea neoliberal, una invitación al consumo de cuerpos, porque el mensaje sigue atascado de libertades para ellos, no así para nosotras, ellos conciben desde siempre al sexo como una liberación de deseo y nosotras como una consumación de amor. No  podemos hablar de poliamor sin antes hablar de responsabilidad afectiva y sexual y para eso habría que educar desde la infancia.

Uno de los temas que siguen causando controversia, es el derecho al aborto, porque aún se tiene la concepción de que las mujeres no pueden o no deben tomar decisiones sobre su cuerpo, se atenta contra los derechos reproductivos y sexuales, pero ¿qué relación existe entre el derecho al aborto y el amor romántico?

Nadia: Dos directrices importantes en este tema, la primera, la razón de los embarazos no deseados, que generalmente son producto de “pruebas de amor”. La segunda, es la romantización de la maternidad, la idea de que la mujer que aborta está siendo egoísta y desnaturalizada.

Por último, Nadia nos comparte una experiencia propia, en la que logró diferenciar el amor romántico y modificar su andar:

“Tuve una pareja hace algunos años, en aquel entonces comenzaba mi andar feminista, así que no tenía muy claro de qué iba eso del patriarcado y los roles de género. 

Ese chico era catalogado por la gran mayoría como un gran ser humano (no niego que lo sea), no había una sola persona que no me recordara a diario lo afortunada que era por tenerlo de pareja, incluso mi familia.

Él era un tipo brillante en lo que hacía, un gran científico, así que su agenda era muy apretada, rara vez tenía tiempo para mí, pero eso sí, cuando tenía exposiciones, cursos, talleres y demás, siempre me pedía ser su “compañía”, no su compañera, porque si algo me quedó claro es que yo no era ni remotamente parte de sus proyectos. Aunque  también soy científica nunca me vio como su par.

En principio me sentía muy alagada y afortunada, siempre al final de sus exposiciones adjuntaba una foto mía  o una frase para mí ¡y bueno! que el gran y admirado químico te proyecte en sus presentaciones,  hace que una se sienta muy especial.

 El tiempo que fui su pareja pausé mi activismo y mi crecimiento como química, porque a diferencia de lo que muchas y muchos creen, él jamás tuvo tiempo ni ganas de compartirme un poquito de lo que sabía, así que profesionalmente me estanqué. También paré mi diversión, porque a él (que me llevaba 10 años) no le interesaban ya esas rutinas y obviamente yo no iba a salir sola.

Esa relación me mutiló, me dejo sentada en un sillón, vacía y sin objetivos claros, se me  fueron años esperando a que él tuviera un segundo para verme, para platicar, para ir al cine, para amarme. Esperaba ilusionada, emocionada como una niña, hasta que el venía y aunque sea por escasos 10 minutos me regalaba su compañía (mocha por cierto, porque siempre estaba al teléfono o pensando en sus proyectos o cansado).

Me conformé por casi dos años con sus migajas de atención, hasta que comencé a cuestionar, primero a mí y luego a él ¿por qué tenía que estar siempre  disponible cuando se desocupaba? ¿por qué yo no hacía nada con mi tiempo?

Llegué a convencerme de que quien estaba haciéndolo mal era yo, fue muy duro para el camino de dudas, puesto que al ser él un buen tipo, muchas veces me creí egoísta,  poco comprensiva como él mismo decía, inconforme y difícil, como me catalogaban las y los demás cuando les externaba mi sentir (además aún tenía miedo de quedarme sola).

Mientras compartía la vida con él, también empezaba a leer feminismo, conocer a muchas feministas increíbles y eventualmente supe que reclamar tiempo y reciprocidad NO es ser egoísta, es un acto profundamente justo, revolucionario y amoroso.

Me armé de valor, poco a poquito y al fin decidí irme de su lado, fue un paso muy muy difícil porque en realidad no había motivos fuertes (o lo que nos enseñaron que eran motivos  fuertes) para dejarlo, él era sensible, amoroso, respetuoso, buen  proveedor, etc.

No me arrepentí ni un solo momento de esa decisión, aunque la mayoría me decía que era una exagerada por haberlo dejado, a mí  me quedó claro que ninguna mujer está para esperar, no es justo apoyar el crecimiento laboral de un sujeto que no está dispuesto a hacer lo mismo por nosotras.

Nuestra existencia está para algo más que esperar sonriente en casa, con un plato de comida a un hombre, con el afán de que siga creciendo. Merecemos darnos tiempo, recibir tiempo.

¡Basta de esperarlos! ¡Nuestra existencia no es una sombra de ellos!”

Feb 13, 2020 | Feminismo Radical

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