
Hablar de la relación que las mujeres han tenido con la salud mental es adentrarse en un terreno pantanoso en el qué la mirada clinica masculina ha colonizado la descripción de los malestares e insatisfacciones que las mujeres transitaban enojo, miedo, ansiedad, insomnio, entre otros. Es importante contextualizar que el origen de la psicologia como ciencia surge en Leipzig. Alemania en 1789 con Wilhelm Wundt y su laboratorio de análisis experimental y no con Freud. La psicologia como ciencia pretende crear modelos de análisis de la conducta humana a través de la evaluación de teorias que son puestas a prucha en condiciones experimentales. En el caso de la Psicologia Experimental los supuestos córicos son evaluados en el famoso circulo de Viena en el qué Thomas Khun promueve la revolución científica. Hacer está distinción es relevante para matizar que Freud era médico no psicólogo y en ese sentido sus intereses como médico y psiquiatra son opuestos a los de la psicología.
El papel que Sigmund Freud jugó en la Psicología determinó en gran medida muchas de las Timitaciones que actualmente las personas viven al sentirse poco escuchadas e incluso revictimizadas al colocar al psicólogo como experto en la vida del paciente; de hecho referirse a las personas como pacientes es para hacer alusión a una desigualdad estructural en la qué el conocimiento del psiquiatra o psicoterapeuta es válido y no el de la persona que busca ayuda.
En ese sentido, la psicoterapia se construye bajo el paradigma dogmático de la normalidad y disfuncionalidad dando origen a la descripción de las patologias a partir de un origen orgánico y en otras ocasiones inconsciente, de ahi emergen discursos hegemónicos en tomo a la histeria, la envidia falocéntrica, la neurosis y la psicosis,
De este modo, las vivencias de las mujeres estárt limitadas al ser parte de un cuadro elinico en el que solo se husea evaluar el número de sintomas que las pacientes presentan sin tocar los temas contextuales que hablan de la dinámica farmiliar, las influencias sociales y culturales respecto a los roles de género.
Cuando Freud viaja a Francia a estudiar hipnosis con Breuer en 1882 no pensó que sus teorias acerca de los impulsos inconscientes tendrían un componente relacional, ya que en ese momento su interés se centró en el registro de los deseos y represiones que las mujeres experimentaban en su cuerpo.
Tras analizar el comportamiento que las mujeres sostenian bajo la hipnosis en el consultorio Freud describió el contenido latente y el contenido manifiesto como punto de apertura hacia la comprensión de los procesos que daban origen a la escisión del yo o dicho en otras palabras la pérdida del contacto con la realidad tras experimentar una situación traumática.
En ese sentido, visibilizar la fragmentación y el quiebre del yo quedan descritos bajo una narrativa que sitúa en las mujeres una mayor predisposición a ser neuróticas por ser naturalmente inferiores haciendo alusión a una incapacidad para poder gestionar sus emociones al tener demasiado tiempo libre o por la ausencia de un vinculo con un hombre sin dar una explicación al origen de dicho sintoma
La reducción de los sintomas de las pacientes a través de explicaciones esencialistas tenia la intención de aportar más «supuesta evidencia» hacia una teoría médica que sólo pretendía eludir el contexto y sus implicaciones en las dinámicas que las mujeres experimentaban en sus hogares, es decir, convenia no nombrar la violencia doméstica en pos de una salud mental mecanicista.

Al continuar con éste recorrido histórico encontramos qué en los años 50’s inicia un cambio en la epistemologia psicológica al adentrarnos en el inicio de la Terapia Sistémica y de su análisis en las dinámicas y procesos que implican al contexto sociocultural y sus paradigmas. La mirada sistémica implica hacer un movimiento en el qué el cambio existe bajo dos supuestos: cambio tipo I -homeostasis y morfogénesis- que desde la teoría cibernética implica que el sistema sostiene los mismos patrones de comportamiento para estabilizar la dinámica entre las personas que integran el sistema.
El cambio tipo II -morfostasis pretende a través de la negentropía (la corrección al sistema) complejizar las estructuras del sistema, es decir, crear transformaciones basadas en el cuestionamiento de las pautas enquistadas o la ruptura de creencias familiares.
Quizás en este punto una pregunta que puede surgir es ¿Qué relación existe entre la terapia sistémica y la salud de las mujeres y por qué esto es político?
El movimiento sistémico permitió crear nuevas posturas respecto al análisis del comportamiento que las personas expresaban en terapia al nombrar las alianzas, las coaliciones y la expresión del sintoma como un reflejo o isomorfismo de la familia. Al romper con el paradigma moderno de la psicoterapia la epistemologia sistémica apunta a una construcción que emerge de los significados e interpretaciones que las personas habitan a través de la influencia del contexto, con esto se matiza la relevancia de los procesos de socialización en la vida de las personas a través de diferentes aparatos ideológicos como los mitos del amor romántico, la heteronormatividad, el ideal de belleza femenino y la inserción de la culpa en la vida de las mujeres al querer elegir una proyección de vida diferente a lo establecido.
Además de la relevancia contextual la mirada sistémica complejiza el acompañamiento que los terapeutas hacen con sus consultantes al co-crear y tejer conversaciones circulares en las qué se promueve una escucha activa centrada en las narrativas de las personas y sobretodo establecer que «la persona es la persona y el problema es el problema» frase de Michael White creador de la Terapia Narrativa.
Bajo esta mirada la exploración y la curiosidad se vuelven parte de lo que Harlenne Andersen denomina «los buenos modales» los cuales son descritos a través de la escucha, la empatía, el reconocimiento de los prejuicios de la terapeuta y la elaboración de una narrativa que cuestione las historias dominantes con las cuales las personas suelen describirse, una situación que ejemplifica lo anterior es la conversación que sestuve con mi consultante, al llegar a la sesión ella comenzó diciendo «Estoy traumatizada con el amor» porque siempre me siento inquerible y rechazada. Creo que es por ser poco atractiva que las personas se alejan de mi».
Al escuchar su descripción identifiqué el dolor que sentía al verse como «inquerible» y «rechazada» por los hombres debido a su supuesta ausencia de atractivo fisico. Está creencia en mi consultante la angustiaba y la orillaba a buscar tratamientos para la pérdida de peso, el control del acné e incluso me llegó a mencionar que ir a terapia era un intento por «arreglarse» y poder encontrar a un hombre diferente. Todo su discurso provenía de una sociedad misógina en la qué se nos educa a las mujeres a ser «seres para otros y en el caso del amor romántico «el ser no elegida» detona en las mujeres ansiedad y una ruptura de la autoestima en la qué se inicia una negociación con nosotras mismas con la finalidad de no perder al hombre que en ese momento se cree es el hombre de nuestra vida».
En ese sentido, los aspectos políticos surgen de la identificación de un sistema construido en una cultura que promueve discursos y actitudes basadas en la desigualdad estructural debido a las categorizaciones creadas para las personas en función de su sexo.
Con esto se pone el énfasis en las opresiones que sitúan en las mujeres cualidades de servicio, cuidado, docilidad, afectividad y en el caso de ellos se promueve el liderazgo, el poder, la autonomia. Cada una de las desigualdades se articulan por medio de mandatos sociales imbuidos de sentido en los cuales las violencias sutiles o micromachismos pasan desapercibidos por ser normalizadas, por ejemplo la sobreprotección y el control disfrazado como preocupación.
Estás actitudes se trasladan a las relaciones de pareja y en el caso de las mujeres se naturaliza el hecho de recibir llamadas constantes o el envio de mensajes como un acto de amor y no de control, lanire Estebanez (2012) en su blog «Mi novio me controla un poco» describe las manipulaciones y las reacciones de chicas y chicos ante el control. En el caso de los hombres ellos reaccionan ante la insistencia de llamadas o mensajes a través de ignorar o confrontar, mientras que las mujeres lo perciben como preocupación o amor.
Hasta este punto la intención del texto es mostrar que en cada encuentro que ocurre en el consultorio es un acto politico al asumir una postura y unos lentes que guiarán el acompañamiento y el abordaje que daremos a través de las intervenciones que surgen en las conversaciones con las consultantes. Asimismo, las narraciones, emociones y nuevas ideas que surgen en cada encuentro de terapia son un acto de rebeldia al permitir a cada mujer nombrar y hacer visibles sus insatisfacciones, tristezas, opresiones, cautiverios, decepciones y desilusiones que provienen de un discurso hegemónico en el cual nos socializan a las mujeres a desprendernos de nuestros proyectos, sueños y anhelos para perseguir solo el reconocimiento masculino a través de una serie de estereotipos en torno al amor romántico, el ideal de belleza femenina y claro la construcción de la rivalidad entre mujeres.
Tejer nuevas narrativas en un sistema opresivo que promueve un ejercicio de poder a través de la ausencia de pensamiento critico es un trabajo complejo y lleno de actos vindicativos al colocar en cada encuentro una separación de la persona y de su historia, es decir, se describen las violencias y sus efectos en la cuerpa y en la relación con nosotras mismas. Cada vez que una mujer acude a sesión se construye un punto de encuentro en el qué el feminismo te permite nombrar aquellas actitudes y comportamientos que creias parte de las dinámicas sociales, por ejemplo el no saber decir que no, o sentirte comprometida a salir con una amiga por temor a ser «mala».

Las situaciones que vivenciamos tienen efectos en la manera que gestionamos y elegimos actuar en los vinculos con los otros, si al crecer en un contexto en el cual las peleas y las confrontaciones son la forma de sobrellevar la vida eso generará un condicionamiento que nos hará estar en lucha ante las situaciones estresantes. De ahí, la importancia de nombrar la fuerza del contexto y de la cosmovisión de las personas ante la vida.
Texto por: Angélica Gutiérrez
Imagenes: Catrin Welz-Stein


