Genealogías
Feministas

Taller Presencial
El hilo histórico que configura el gran tejido de mujeres feministas
Montes Urales, Lomas de Chapultepec, CDMX
5 de Abril de 2025
10am a 6pm
La Dra. Marcela Lagarde estará con nosotras impartiendo un taller en CDMX el próximo 5 de Abril de 10am a 6pm, nos da muchísimo gusto abrir esta invitación para toda la comunidad de seguidoras de Luna.
La Dra. Marcela Lagarde estará con nosotras impartiendo un taller en CDMX el próximo 5 de Abril de 10am a 6pm, nos da muchísimo gusto abrir esta invitación para toda la comunidad de seguidoras de Luna.
La Dra. Marcela Lagarde estará con nosotras impartiendo un taller en CDMX el próximo 5 de Abril de 10am a 6pm, nos da muchísimo gusto abrir esta invitación para toda la comunidad de seguidoras de Luna.
Un encuentro con la Dra. Marcela Lagarde: genealogías, sororidad y poder feminista compartido
En Luna Escuela de Pensamiento Feminista vivimos un encuentro inolvidable, profundamente íntimo y transformador con una de las mayores referentes del feminismo contemporáneo: la Dra. Marcela Lagarde. Este evento presencial no fue solo una clase o una charla magistral; fue una experiencia profundamente humana, tejida con palabras, memorias y emociones que aún resuenan en nosotras.
El tema central fue la genealogía feminista, esa línea de pensamiento y linaje que no empieza con nosotras, sino que nos antecede, nos atraviesa y nos proyecta hacia adelante. Marcela Lagarde nos compartió generosamente su propia genealogía: comenzó evocando la voz poderosa de Sor Juana Inés de la Cruz, símbolo de sabiduría y rebeldía femenina en una época que negaba a las mujeres el derecho a saber. Siguió con Rosario Castellanos, otra mujer que pensó y escribió con fuerza desde su condición de mujer mexicana. Nos habló también de su querida maestra, Franca Basaglia, quien dejó una huella imborrable en su pensamiento. Y, por supuesto, de Celia Amorós, una figura clave en la filosofía feminista.
Lo que hizo especial este espacio fue la cercanía con la Dra. Lagarde. No fue una clase distante; fue un encuentro amoroso, profundo y generoso. Ella saludó una a una a todas las alumnas de Luna, escuchó nuestras palabras, nuestras inquietudes, nuestras historias. Nos miró a los ojos y compartió desde su experiencia con la calidez y ternura que la caracterizan.
Uno de los momentos más poderosos fue cuando habló de la sororidad, un concepto que ella misma ha trabajado y teorizado como un pacto político entre mujeres, una forma de resistencia, pero también de ternura, de cuidado y de compromiso entre nosotras. Nos recordó que la sororidad no es una idea romántica, sino una estrategia entre mujeres para poder avanzar en torno a la agenda feminista.
También habló de los cautiverios de las mujeres, un concepto central en su obra, que nombra esas formas en que el patriarcado nos encierra, nos limita, nos controla. Pero también nos mostró cómo podemos reconocer esos cautiverios para liberarnos, para construir una vida más autónoma, más consciente, más nuestra.
El cierre del taller fue profundamente simbólico y emotivo: cada mujer presente fue invitada a nombrar a una mujer de su familia y a otra mujer que no fuera de su familia pero que la hubiera inspirado a ser feminista. Fue un ejercicio de memoria y de reconocimiento que nos conectó con nuestras raíces. Después, cada una leyó en voz alta un párrafo de un libro feminista de su elección. Esa ronda de voces fue un ritual de aprendizaje colectivo, un acto de palabra que nos hermanó en la reflexión y en la emoción.
Este espacio fue mucho más que una clase. Fue un espacio de conciencia y de conexión feminista. Fue una oportunidad preciosa para aprender directamente de una de las mujeres más influyentes del pensamiento feminista latinoamericano, pero también para encontrarnos entre nosotras, compartir y tejer juntas nuestras propias genealogías.
En Luna, creemos firmemente que estos encuentros son necesarios. Porque el feminismo no solo se piensa, se vive. Y cuando se vive en colectivo, con maestras como Marcela Lagarde, se vuelve más potente, más esperanzador y más transformador.
A todas las mujeres que nos leen: sepan que en Luna estos espacios existen y son posibles. Aquí nos encontramos para aprender, para cuestionar, para sanar, para recordar y para proyectarnos juntas hacia lo que Amorós llama: el horizonte de sentido.

