REFLEXIONES FEMINISTAS

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La glorificación del proxeneta en horario estelar

En la sección de videos de Facebook, tiene un par de semanas que me aparecen constantemente – publicados en plataformas como Unicable o Multimedios, en estaciones de radio como EXA y en canales de YouTubers como Celia Lora o Alex Saldaña- múltiples entrevistas a tres mujeres y un hombre al que Yordi Rosado se refirió como “el rey Midas del porno”.

Hablo de Alex Marín, un hombre de 36 años que legalmente está casado con Mía, de 23, a quien conoció cuando ella tenía 17 años y trabajaba en un 7 Eleven. Aunque él era un hombre de 30 años entablando una relación sexoafectiva con una menor de edad, ese evidente desequilibro de poder pasa de largo en todas las entrevistas, nadie lo menciona. En la narrativa, son cuidadosos al precisar que fue ella, a sus 19 años, quien “convence” a Alex (que en ese momento tenía 32) de entrar al mundo swinger, actos sexuales “en vivo” y posteriormente a la industria pornográfica. Mía afirma que ser “actriz porno” es su sueño desde que era una niña (¿una niña que conocía la pornografía?). Al contar esta historia Alex “bromea” sobre cómo Mía ahora “lo mantiene económicamente”.

“En el mundo de la explotación sexual las palabras juegan un papel importante en la disociación: Al proxeneta le llamas “marido”, al varón prostituyente le llamas “cliente” y a que te violen por boca, vagina y ano le llamas “trabajo”, así es cómo te engañas diariamente.”

Sonia Sánchez

Este hombre presume que tiene una relación simultánea con quien ahora es madre de su hija, Giselle de 21 años, quien antes de conocerlo era “bailarina exótica” y cuenta que tenía un “representante” al que reconoce como “su padrote” en ocasiones. Es ahí donde conoce a Alex y a Mía, cuando tenía 18 años, quienes la citan en un motel para hacer un casting. Cuenta que tuvo que buscar monedas en su departamento para poder pagar el taxi, que le hizo favor de llevarla aunque no le alcanzaba, ya que el proxeneta que la explotaba en ese entonces le quitaba todo su dinero. Al conocerse, Giselle pensó que Alex tenía dinero y vio una oportunidad en él de salir de la situación en la que estaba, recordar esto le causa gracia a Alex porque orgullosamente dice que ahora ella también “lo mantiene”. “Es fácil ser manager” dice con cinismo. Rápidamente ella accede a hacer pornografía con ellos y a unirse a su “relación” pues solo una semana después de conocerse, su antiguo proxeneta le robó todas sus cosas y la dejó sin un lugar donde vivir. Otra vez, nadie cuestiona el evidente desequilibrio de poder en esa situación.

“Existen proxenetas que se presentarán como tus salvadores, incluso de otros proxenetas; es un trato, un negocio… Si te enamoran no hace falta que te pongan una pistola en la cabeza.”

Amelia Tiganus

Las preguntas sobre cómo le hacen para reclutar mujeres al porno no se hacen esperar en cada entrevista, claro, no le llaman reclutamiento sino “invitación a ser parte de la industria”. Alex menciona que “con las niñas de casa es muy difícil”, respuesta evidente porque si una mujer no está en una posición de vulnerabilidad ya sea económica o de abandono familiar/social, es menos probable que la capten por medio de la coacción para explotarla sexualmente. Cabe señalar la división entre “niñas de casa” y “las otras”, dejando implícitamente el mensaje que existen “clases” de mujeres, las que pueden ser explotadas y las que no.

“Algunas personas creen que te tienen que secuestrar o encontrar a la mujer con una jeringa en la vena para ser víctima de trata, y eso no es verdad, el secuestro es sólo un agravante de la trata.”

Alika Kinan

Yamileth tiene 22 años, es otra de las mujeres que dicen ser parejas de Alex. Al preguntarle sobre qué tan real es el sexo en la pornografía, ella con mucha naturalidad responde que normalmente es doloroso, más si los penes u objetos que las penetran son grandes, también porque los hombres son bruscos y las escenas son largas. Es común que a ella y a Mía las lastimen, su explicación es que son muy estrechas, admite que tienen que fingir placer porque “de eso se trata el porno profesional”. No platicó sobre cómo les conoció ni cómo está en esa situación.

“Me rompieron la cara, muchas de las chicas lloraban porque de verdad estaban adoloridas. Yo no podía respirar, me pegaban y ahorcaban. Estaba muy alterada y ellos no se detenían, pedí que apagaran la cámara y siguieron filmando.”

Regan Starr

Yordi Rosado en una entrevista para EXA tuvo esta conversación con ellos, donde al escuchar que tienen que fingir placer y aguantar dolor, no le escandalizó en lo absoluto e incluso entre risas solicitó que hicieran una demostración de cómo gimen cuando están en esos escenarios, petición que fue evidentemente incómoda para las tres mujeres que tenía enfrente.

Sobre sus familias, todas comentan que no estuvieron de acuerdo y que incluso tuvieron problemas donde les retiraron el habla por años, sin embargo con el tiempo y al ellas brindarles apoyos económicos, fueron “cediendo”. Alex, el proxeneta, presume que ahora sus “tres suegras” lo quieren, básicamente porque le agradecen haberles quitado de encima una boca más que alimentar y las ha transformado en proveedoras de familias que batallan para sobrevivir con salarios precarios.

“Si gran parte de la prostitución es, como ellos dicen, libre, ¿es casualidad que quienes la ejercen sean, en una mayoría abrumadora, mujeres empobrecidas en países del sur global?”

Laura Freixas

Todo pasa de largo: Los testimonios de violencia, el hecho de que no existe el sexo sin consentimiento, la manera en que ellas buscan la mirada de Alex cuando les preguntan lo que sea buscando su aprobación, la manera en que Alex convenientemente bromea cambiando el tema cuando es hora de mencionar edades y líneas temporales que lo expongan como el abusador pedófilo que es, lo ilógico que es pensar que tres jóvenes en situaciones vulnerables marcan una línea que convenientemente “obedece” un hombre adulto que cuenta con los recursos que ellas necesitaron, que no despierte dudas que le llamen trabajo a ser penetrada vaginal, oral y analmente aguantando dolor, que este hombre tenga el control hasta de la alimentación de esas tres jóvenes pero al mismo tiempo se tiene que creer que ellas son las que marcan la pauta de lo que se hace, que este sujeto insista que la pornografía es un gran negocio y herramienta de aprendizaje, cómo habla de las mujeres como si fueran sus propiedades, que hay una bebé involucrada en este ambiente…

Esto siendo difundido en espacios con millones de espectadores que reciben esta descarada propaganda al proxenetismo y la explotación sexual, insistiendo que es lo que “algunas” mujeres deseamos y lavándole la cara al explotador, haciéndolo ver como un hombre listo que ha logrado equilibrar un exitoso “modelo de negocio” con sus “parejas” quienes casualmente (y como él mismo repite muchas veces entre risas) lo mantienen mientras también administra las ganancias de cualquier otro proyecto que a ellas se les presente. Eso tiene nombre y a diferencia de cómo lo presentan, no es “manager” ni “representante”, es PROXENETA.

Existen múltiples estudios que exponen los daños cognitivos en los cerebros de quienes consumen pornografía, los efectos psicosomáticos en las mujeres que la hacen, cómo es caldo de cultivo para exacerbar la violencia machista, testimonios de innumerables mujeres que denuncian lo vivido en la industria pornográfica y el incremento del sadismo, pedofilia, incesto, racismo, lesbofobia y deshumanización en sus contenidos.

Cuando se habla de prostitución y pornografía desde una postura feminista no existen juicios morales, no se habla de lo que está bien o está mal, se analizan los hechos, las estructuras de poder, a quién le sirve el sistema, cómo oprime a las mujeres y lo que se busca es su liberación. En otras palabras, no queremos “mujeres buenas”, queremos mujeres libres, sabiendo que el concepto de libertad es cuestionable cuando quien lo define es el patriarcado.

En un país que empobrece a las mujeres, dominado por grupos delincuenciales y plagado con rutas de trata, blanquear la explotación sexual de mujeres, glorificar el proxenetismo y a una red que enriquece a hombres en todo el mundo (la más multimillonaria, sólo después de la venta de armas) a través de la venta de los cuerpos y las voluntades de las mujeres, también es violencia. Sin ignorar el evidente grooming que se suma a la hipersexualización de niñas y mujeres que son bombardeadas, cada vez más jóvenes, con la idea de que la posibilidad de saciar las necesidades que el capitalismo crea y la misoginia adopta o que la salida de la precarización están entre nuestras piernas. Todo esto ahora en horario estelar.

Si gustan más información sobre estos temas, recomiendo la serie de videos en el canal de Towanda Rebels donde profundizan desde distintas aristas la pornografía como catalizador de desigualdad y violencia contra las mujeres e infancias.

Nov 30, 2021 | Feminismo

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