REFLEXIONES FEMINISTAS

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La reacción patriarcal en Alemania

Desde hace unos años en la escena feminista en Alemania, hay varias cosas de las que ya no se puede hablar. Previo al 8 de marzo, en la ciudad Múnich, se reúne el 8März Budnis que es algo así como la representación de los colectivos que desean participar en la marcha. Esta reunión se lleva a cabo para determinar cuáles son los temas principales sobre los que los diferentes colectivos darán discursos cortos ya que cada colectivo tiene poco tiempo para usar el micrófono y dar un mensaje en el escenario que se monta en la plaza de reunión al final de la marcha (lo que en la Ciudad de México sería el Zócalo, claro que a una escala mucho más pequeña dado el tamaño de la ciudad, el número de habitantes y la conciencia feminista actual de las mujeres en Alemania).

Para sorpresa mía y de mis compañeras esos temas rara vez tratan de la violencia hacia las mujeres y menos aún de la violencia que las mujeres siguen sufriendo en Alemania y año con año hemos visto como la marcha del 8 M se llena de hombres y sus causas haciendo a un lado a las mujeres que deberían ser las protagonistas en el 8 de marzo: día de la mujer trabajadora.

Muchos activistas en esta junta rápidamente reconocen la violencia que ocurre hacia las mujeres cuando ésta ocurre en Afganistán o en Irán o en México pero tienen una ceguera selectiva cuando se trata de hablar de la violencia que sufren las mujeres en Alemania. A pesar de que en la constitución alemana está contemplada la igualdad entre hombres y mujeres desde 1949, aún encontramos cifras preocupantes:

Todo esto sin mencionar la ley regulacionista de la prostitución que se aprobó en 2002 la cual se aprobó anunciando objetivos como ayudar a las mujeres en situación de prostitución y darles derechos laborales, reducir la trata y la situación de clandestinidad de las mujeres prostituidas, etc.

Para sorpresa de nadie, esto no ha ocurrido, se calcula que casi el 90% de las mujeres prostituidas en Alemania no están registradas, es decir operan en la clandestinidad (https://www.dw.com/en/sex-workers-speak-out-against-german-prostitution-law/a-59539574), muchas de ellas mujeres migrantes que ni siquiera hablan alemán, menos aún tienen acceso a hacer valer derechos humanos básicos. Se ha normalizado la publicidad de los burdeles y por lo tanto ha aumentado la demanda de prostitución, desde luego no hay suficientes mujeres que voluntariamente quieran ser prostitutas, de modo para satisfacer esta demanda, la trata lejos de reducirse ha aumentado. Se han legitimado prácticas que sólo podrían ser descritas como tortura, sin embargo, al darse en el contexto de un “menú de servicios sexuales” en un burdel, es todo legal y el cliente (que siempre tiene la razón) tiene derecho a hacer casi lo que quiera con el cuerpo de una mujer siempre que haya pagado por ello y esté desplegado en el menú de los servicios sexuales que ofrecen los burdeles. Proliferaron los macroburdeles donde por una tarifa fija los clientes obtenían una cerveza, una salchicha y todo el sexo que ellos deseen, (https://www.spiegel.de/international/germany/human-trafficking-persists-despite-legality-of-prostitution-ingermany- a-902533.html) por razones como esta, a menudo Alemania es llamada “el burdel de Europa”. Evidentemente, quienes se benefician de esta ley no son las mujeres en esta industria, sino los consumidores de prostitución y por supuesto los proxenetas. Normalizar que el acceso al cuerpo de alguien es algo que se puede comprar está muy lejos de ser el camino a una sociedad igualitaria, y solo es señal del nivel de reificación y misoginia normalizado en un país a la cabeza de la Unión Europea en materia económica y poblacional.

Aún con todo esto ocurriendo en frente de sus narices, en la mayoría de los foros donde discuten colectivos y activistas que se consideran antifacistas, antisitemas, anticapitalistas y justicieros de los colectivos oprimidos ya ni siquiera se puede mencionar la palabra mujer. Poco a poco se ha ido sustituyendo con el acrónimo FLINTA (Frauen-mujeres, Lesbianen. Lesbianas y como si las lesbianas no fueran mujeres, Intersexuel, Non-binary, Trans, Asexuell)

Después de tanta ola feminista, resulta que las mujeres ya no somos nuestra propia clase política con nuestras propias problemáticas, intereses y agenda política, ahora somos una minoría más dentro de este término paraguas que abarca básicamente todo lo que los hombres no quieren ser, es decir volvemos a la canasta de desechos de lo “No hombre”, vamos, Simone de Beauvoir debe estar revolcándose en su tumba. Resulta que ser mujer no es una realidad material empírica y comprobable que en el sistema patriarcal tiene implicaciones terribles, sino una identidad subjetiva que se puede “poner” y “quitar” según los sentimientos, como se ponen y quitan los pronombres en un perfil de Instagram. En palabras de Raquel Rosario Sánchez “¿cuándo y en qué sistema supremacista de dominación la clase opresora le pregunta a la persona oprimida si se identifica con su opresión? Ese es el quid de la opresión; que tus renuencias no valen de nada… Esta visión del género, desconectada de la realidad material que oprime a las mujeres y niñas. no surgiría jamás en la mente de una mujer traficada que, antes de las seis de la tarde, vaya por el hombre prostituidor número nueve.” Y añado, los hombres prostituidores, acosadores, explotadores y torturadores de mujeres siempre han sabido distinguir a sus víctimas sin necesidad de preguntar sus pronombres (https://tribunafeminista.org/2018/03/como-boko-haram-supo-a-quien-secuestrar/).

Y una se preguntará ¿qué están haciendo los líderes alemanes para garantizar la seguridad de las mujeres o para erradicar el tráfico de mujeres y la compra-venta de sus cuerpos? En las últimas elecciones hubo solamente una propuesta en torno a la prostitución por parte del CDU (Partido Demócrata-Cristiano) que restringía la prostitución de mujeres embarazadas a partir de cierto número de meses de embarazo… ningún otro partido.

Eso sí los partidos liberales de Alemania como el SPD (Partido Social Demócrata) despliegan con orgullo su ley de autodeterminación del género (Gesetz über die Slebstbestimmung in Bezug den Geschlechtseintrag SBGG) para ayudar a quienes consideran las personas más desprotegidas la cual entró en vigor el 1ero de noviembre del presente año. A continuación, enlisto algunas características de esta ley:

“El SBGG facilita a las personas transexuales, intersexuales y no binarias la inscripción de su sexo en el registro civil y el cambio de nombre de pila. El cambio se realiza mediante una declaración ante el Registro Civil.

  • La ley sustituye a la Ley de Transexuales (TSG) de 1980 y ya no es necesaria una resolución judicial sobre la solicitud. Tampoco es necesario obtener dos dictámenes periciales.
  • Requisitos para cambiar la entrada de género y los nombres: El cambio de sexo y de nombre puede efectuarse presentando una «declaración con autoseguro» personal en el Registro Civil.
  • El cambio debe inscribirse en el Registro Civil en el que vaya a efectuarse la declaración con tres meses de antelación. La declaración puede registrarse en cualquier oficina de registro de Alemania.
  • La persona interesada debe declarar que el sexo elegido o la supresión del sexo corresponde mejor a su identidad de género.
  • Normalmente es necesario cambiar el nombre de pila, pero no siempre.
  • Tras un cambio de entrada de sexo y de nombre, hay un periodo de espera de un año antes de que se pueda realizar un nuevo cambio.
  • En el caso de menores de hasta 14 años y menores incapacitados legalmente, los representantes legales presentan la declaración de cambio en el registro civil; los menores no pueden presentarla por sí mismos.
  • La declaración requiere el consentimiento del menor si tiene al menos cinco años. En el caso de los menores de 14 años, los representantes legales también deben declarar que han sido asesorados al respecto, es decir, que están plenamente informados.
  • Se aplica el siguiente principio: en los casos en los que el sexo o los nombres de pila de una persona son legalmente relevantes, lo que cuenta es la entrada de su sexo actual. Por ejemplo, tras cambiar sus documentos de identidad, la persona declarante puede identificarse en la vida cotidiana de acuerdo con su identidad de género y ya no tiene que identificarse. El SBGG establece normas aclaratorias y/o especiales para determinados ámbitos de la vida. Estas normas se refieren en particular a: (1) la regulación de cuotas; (2) el acceso a instalaciones y espacios protegidos, así como la participación en eventos; (3) la valoración de los logros deportivos; (4) el tratamiento médico; (5) el caso de tensión y defensa; (6) la relación paternofilial.
  • La competencia legislativa sobre el sistema penitenciario corresponde a los Estados federados
  • La SBGG contiene una llamada prohibición de divulgación, como protección contra la divulgación forzada: las entradas anteriores de género (sexo) no pueden divulgarse ni investigarse sin el consentimiento de la persona interesada, a menos que así lo requieran razones especiales de interés público o que se demuestre de manera creíble un interés legal.
  • La violación de la prohibición de divulgación se castiga con una multa. La multa presupone que la divulgación haya causado intencionadamente un daño al interesado”( https://www.bmfsfj.de/bmfsgj/themen/gleichstellung/queerpolitik-und-geschlechtliche-vielfalt/gesetzueber-die-selbstbestimmung-in-bezug-auf-den-geschlechtseintrag-sbgg–199332)

Hago una aclaración que en alemán no existe una distinción clara entre sexo y género ya que en ambos casos se usa la palabra Geschlecht lo cual en este caso contribuye a la confusión que generan estos términos.

Bajo una ficción como la identidad de género se crea una “verdad” forzada generada con la simple declaración de quién quiere cambiarse el sexo registral. La primera pregunta sería: si lo que estas personas quieren legalizar es su “identidad de género”, ¿por qué lo que se tiene que falsificar en los documentos oficiales es el sexo registral? Las respuestas comunes a esta pregunta es que es para armonizar” la falta de coincidencia entre cuerpo e identidad. Esto ya alude a una serie de presuposiciones completamente acientíficas como que se puede nacer en un cuerpo que no coincide con “quién tú eres realmente” de acuerdo a un concepto llamado “identidad de género” del que se cuenta con tanta evidencia como de la existencia del alma. Ni siquiera los “expertos” en la materia pueden definirlo de manera congruente sin terminar validando estereotipos sexistas interiorizados en los pacientes que presentan “disforia de género” como se puede leer en la página de la Sociedad Americana de Psiquiatría donde uno de los síntomas de disforia de género es “tener la convicción de que se tienen sentimientos del género opuesto” o “tener una fuerte preferencia fuerte por los juguetes, juegos y actividades asociadas al género opuesto” (https://www.psychiatry.org/patients-families/gender-dysphoria/what-is-gender-dysphoria).

Quiero aclarar que el malestar que sufren estas personas es constatable, pero la explicación y las soluciones que se les ofrecen son completamente acientíficas. Querer explicar este malestar diciendo que tienen una “identidad de género” que no coincide con su “sexo asignado al nacer” (en palabras de Laura Lecuona, el sexo no se asigna, se observa), es profundamente acientífico aun cuando han sido publicados artículos pseudo científicos donde se intenta demostrar la existencia de la “identidad de género” y digo pseudocientífico con todo el significado de este término.

Decimos que algo es pseudo científico cuando sólo intenta confirmar una idea preconcebida y entonces cualquier cosa puede adaptarse a ser evidencia de lo que se busca confirmar, como bien ilustra el estudio realizado en la Universidad de California en el que se toca los pechos con un dedo de plástico a ocho hombres trans y ocho mujeres «cis». Los hombres trans declararon que a ninguno le gustaba tener pechos. Todas las mujeres «cis» dijeron que querían tener pechos. Según su investigación, las resonancias magnéticas revelaron incluso que algunos hombres trans experimentaban sentimientos de estrés e incomodidad/malestar cuando les tocaban los pechos. A partir de esto, los investigadores concluyen que la propia composición del cerebro es diferente en los hombres trans, y ni siquiera se plantean que el malestar psicológico active determinadas partes del cerebro (Stephen V. Gliske. (2 December 2019). ‘A new theory of gender dysphoria incorporatingthe distress, social behavioral, and body-ownership networks’. eNeuro, Vol. 6, No. 6.).

En palabras de Kajsa Ekis Ekmam: “los autores han hecho el alucinante descubrimiento de que a ocho personas a las que no les gusta tener pechos no les gusta que les toquen los pechos en un laboratorio. Su estudio no demuestra que la identidad de género sea innata, ni que esté en el cerebro, pero activistas e investigadores lo citan indiscriminadamente para intentar demostrar que el género está en el cerebro.” (K. E. Ekman, “On the meaning of sex: thoughts about the new defini􀆟on of woman”, Pinifex, Stokholm, 2021, pp. 353).

Y como este una larga lista de artículos que intentan probar la existencia de algo que no se puede ver, ni tocar, ni percibir ni medir de ninguna forma material. Recuerda mucho a la misión de tratar de probar  la existencia de los fluidos imponderables en los siglos XVIII y XIX. Filosóficamente hablando no hay ninguna diferencia entre algo que no existe y algo que no se puede percibir ni medir de ninguna manera y aun así estamos en pleno siglo XXI debatiendo la existencia de otro fluido imponderable que justifica la resignificación cultural y jurídica de ser mujer u hombre en función de una serie de estereotipos sexistas rancios y unos sentimientos descritos de manera ambigua y completamente subjetiva. Sin embargo, si alguien se pronuncia crítica ante el sinsentido de pensar que alguien puede nacer en el cuerpo equivocado, se presupone que la crítica sólo puede estar motivada por “odio” y ante la legislación alemana se puede recibir una multa. Este tipo de legislación tiene muchas analogías con el juicio de la inquisición contra Galileo cuando afirmaba que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revés.

Pero esta ley trata de proteger los supuestos derechos humanos de una minoría desfavorecida. ¿Cuáles derechos son esos? ¿El derecho a salud mental de calidad? ¿El derecho a vivir en una sociedad libre de estereotipos sexistas que tanto dañan a la infancia? La ley explícitamente escribe que no regula ningún tratamiento médico. Solamente se está hablando del “derecho” a cambiar el sexo registral en todos los documentos con la sola voluntad de la persona que lo solicite y castigar con multas a cualquier persona que haga público el “sexo asignado al nacer” o que públicamente no respete los pronombres preferidos de una persona trans o no binaria porque entre otras cosas, podrá ser considerarse que genera daño.

Lo que esta ley está legislando es un falso derecho a obligar a toda la sociedad a validar las creencias y la subjetividad de un cierto grupo de personas sin que éstas aporten evidencia alguna de dichas creencias o subjetividades aún si eso implica sacrificar la seguridad de las mujeres en espacios donde necesitan privacidad, la libertad de expresión, el libre desarrollo de la infancia y en varios estados el deporte femenil y la seguridad de las mujeres en prisión. ¿En qué cabeza cabe que eso sea un derecho humano? No existe el derecho humano a que todos validen la subjetividad de un individuo. Sólo personas muy privilegiadas pueden creer que es un derecho humano obligar a toda la sociedad a mentir acerca de la realidad material si ésta no se ajusta a sus deseos individuales.

Como colectivo feminista en Alemania, discutir y exponer estos argumentos se ha vuelto tremendamente difícil. En los espacios activistas no dudan en echarte sin siquiera una explicación, de escribir documentos haciendo acusaciones sin aportar prueba alguna, sin debate y sin argumentos como puede constatar el colectivo Ni Una Menos Múnich a quienes discretamente, sin aviso previo y sin justificación alguna, echaron del espacio activista Barrio Olga Benario por cuestionar que el discurso redactado para el 8 de marzo de 2023 se trataba de todo menos de las mujeres. O el espacio para mujeres Kofra cuando las juventudes de Die Linke (la “izquierda”) instigaron a que la ciudad les dejara de dar recursos para mantener su espacio dedicado a la capacitación y apoyo a mujeres vulnerables por no admitir hombres autoidentificados como mujeres en sus espacios. O como lo puede atestiguar Ana Julia Dilisio de RadFem Berlin cuando fue demandada por discurso de odio por decir en Twitter que un hombre es un hombre y usar el hashtag #dubisteinmann (tú eres un hombre), en esa ocasión ganó la demanda sin embargo a partir del 1ero de Noviembre de este año, quizá el resultado hubiera sido distinto.

Lo único que queda claro es que muchos de los miembros más activos y visibles del movimiento transactivista actual confunden derechos humanos con deseos, empatía con obediencia y crítica con odio. En ese sentido, este movimiento tiene todas las características de cualquier maltratador psicológico donde el abusador quiere algo y si la víctima no se lo concede, recurre al chantaje y en última instancia a la violencia para conseguir lo que quiere.

¿Por qué el SPD y en general casi todos los partidos socialdemócratas de los países occidentales están apoyando estas leyes basadas en creencias acientíficas, subjetividades y sentimientos incomprobables poniendo en riesgo a las mujeres y la infancia sin que haya debate público honesto al respecto? (como ha ocurrido en Canadá, en varios estados de EUA, en Argentina, en España, en Escocia, en Nueva Zelanda, etc). Yo me atrevo a especular varias posibles respuestas: una es que directamente estén comprados por lobbies transactivistas que directa e indirectamente están patrocinados por industrias multimillonarias como las farmacéuticas y transhumanistas (Jennifer Bilek ha documentado minuciosamente el dinero detrás de los intereses de estos lobbies).

La otra posibilidad es que todos estos partidos supuestamente de izquierda estén más que cooptados por el capitalismo neoliberal y como ya han demostrado que no están dispuestos a mover un dedo por los derechos y las condiciones materiales de las mujeres ni de las clases trabajadoras de sus países, aprueban estas leyes para fingir que se interesan por los derechos de los grupos desfavorecidos, al fin y al cabo que estas leyes no cuestan dinero ni implican cambios estructurales de fondo en el sistema hegemónico donde unos cuantos se benefician de la pobreza de millones. O las dos cosas…Lo único que es seguro es que desafortunadamente, el descontento que están generando lo capitaliza la derecha más conservadora como lo acaban de demostrar las elecciones en Estados Unidos y el alza que han tenido partidos como el AFD en Alemania y Vox en España. Mientras tanto las mujeres seguimos sin representación política y seguimos siendo definidas por lo que los hombres dicen que es ser mujer.

Texto por Rebeca Díaz Pardo

Imágenes https://www.facebook.com/8.maerzbuendnis.nbg/photos_by?locale=de_DE

Ene 3, 2025 | Feminismo Radical

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