REFLEXIONES FEMINISTAS

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Lo problemático del “Girl Power”

Cuando me pongo a limpiar mi casa o me meto a bañar, acostumbro a poner en mi teléfono algún conversatorio, podcast o cualquier cosa que me parezca interesante, en especial si estos contienen análisis de mujeres que contribuyan a los míos y a mi formación como feminista. Muchas veces lo que falta es tiempo para sentarse a leer todo lo que una quisiera, entonces esta opción me resulta buena para informarme y sobre todo matizar opiniones.

Entre las cosas que escucho, está “The Take” (que también me pone a practicar el inglés), un canal de YouTube de dos mujeres que analizan muchas figuras de la cultura popular, sus raíces e impactos en la sociedad, cosa que me encanta. Y aunque me parece un poco “liberal”, me agrada escucharlas y abonarle mis propias conclusiones. Así surge este texto, donde mezclo nuestros puntos de vista con base en la información que ellas nos comparten.

Feminismo a la Spice Girl

Como el video expresa incluso en su imagen de portada, es inevitable no pensar en las Spice Girls al hablar de “Girl Power“, una banda pop británica que se conformó en 1994, reviviendo un legado de bandas conformadas por únicamente por mujeres tales como The Chordettes (1954), The Supremes (1965), LaBelle (1974), The Weather Girls (1983) o Salt-N-Pepa (1992) por nombrar algunas que ganaron popularidad previamente. Sin embargo, las Spice Girls en específico, construyeron una marca alrededor del mensaje de empoderamiento femenino y la hermandad entre mujeres, llevándolo a todos los espacios comerciales posibles alrededor del mundo.

Melanie Brown. Emma Bunton, Victoria Beckham, Melanie Chisholm y Geri Halliwell
(Imagen de Spotify)

Algo que me pareció interesante, fue conocer el hecho de que cuando surge el “girl power” no era rosa ni alegre, sino más bien disruptivo, naciendo con la subcultura punk de las Riot Girls a principios de los noventas, específicamente de una banda llamada Bikini Hill (1991), quienes publicaron un manifiesto con mensajes completamente políticos contra el patriarcado y el capitalismo titulado justamente como “Girl Power”. Abordado desde la rabia, haciendo un llamado a la rebelión y la unión de las mujeres para la toma de espacios con el fin de crear desde, para y por nosotras, entre otras cosas.

Todo esto poco se aborda en el “girl power” a la Spice Girls que nos dice que “las niñas” podemos hacer lo que sea. omitiendo el detalle de que vivimos en un mundo que se rige bajo un sistema que difícilmente cede y concede cualquier tipo de poder a las mujeres. Geri Halliwell incluso describió en entrevistas cómo esta estrategia era una forma divertida y accesible de posicionar los ideales feministas de antaño.

La comercialización del empoderamiento femenino

Sin embargo, no podemos dejar de lado el hecho de que al hacer del feminismo un producto comercial y superfluo -cuando por naturaleza requiere análisis más profundos, incómodos y disruptivos- inevitablemente despolitiza un movimiento que es inherentemente político. Y es que esta filosofía se limita a que las mujeres deben “empoderarse” a sí mismas como individuos en vez de desmantelar el sistema que nos mantiene en desventaja a todas.

Una característica muy reveladora de estos íconos que surgen durante el auge del “girl power” en los noventa, es que fueron diseñados por hombres y así fue como por un lado se construían personajes de mujeres hermosas haciendo cosas geniales, mientras las “revistas de caballeros” redefinían “el ideal femenino” como una mujer fuerte, desenvuelta y rebelde, conservando (como era de esperarse) su atractivo y sex appeal.

De cumplir las fantasías de los hombres a aspirar a ser El Hombre

Durante esta época también empieza a desarrollarse el surgimiento de un nuevo “tipo de mujer” bastante específico en la cultura pop en finales de los noventa y principios del dos mil. El perfil era claro: Le gusta la fiesta, los excesos, ligera en temas sexuales, sin miedo a mostrarse agresiva y que básicamente mostraba un rechazo natural a las etiquetas femeninas establecidas. Divertida, sencilla y accesible.

Sin embargo, como sabemos, es importante poner luz en el hecho de que siendo mujer no hay forma de alinearte a un modelo patriarcal y salir invicta, porque si bien en teoría esta fantasía masculina que mezclaba a una mujer generalmente atractiva que compartía lo que entendía como los comportamientos de sus amigos varones, en la práctica esto se condena y eso es lo que conocemos como “trampas patriarcales”, una idea de libertad a servicio del hombre que de todas formas no te salva de la violencia patriarcal.

Ejemplo de esto son los tabloides durante la primera década del 2000 que destruían a famosas como Lindsay Lohan, Paris Hilton o Britney Spears por sus “malas conductas”.

Y aunque esto no ha cambiado mucho al día de hoy, encima tenemos el nuevo modelo de “empoderamiento y liberación femenina” que surge a principios de la segunda década del 2000 y toma fuerza en el auge de los movimientos Me Too y Time’s Up (2017) donde se ensalsa una imagen -no tan casualmente, ventajosa para el capitalismo- de la mujer independiente, ambiciosa, fuerte, exitosa y con capital económico y político. Así fue como empezaron a presentarnos la nueva generación de “íconos feministas”, que si tenemos mucha suerte son mujeres, con un perfil definido: Empresarias, políticas, actrices, cantantes, etc.

Esta figura de “empoderamiento femenino” resulta problemática por su hipocresía, pues se encarna en una persona con evidentes privilegios que performa ideales feministas proyectándose como “infiltrada” en en la clase dominante dejando a otras mujeres fuera de esta y priorizando un beneficio propio, es decir, utilizando el feminismo para elevarse a sí misma teniendo evidentes recursos para favorecer a las mujeres como colectivo más allá del discurso.

Natalie Portman vistiendo una capa con los nombres de mujeres directoras en la gala de los Oscar (2020) siendo que tiene su propia productora donde no hay mujeres directoras a excepción de ella misma.

Girl Power: Lo bueno, lo malo y lo feo

Aquí es donde nos toca afilar el sentido crítico pues no todo es tragedia, el que una de las bandas más exitosas de los 90’s estuviera conformada por mujeres ubicando mensajes en tiendas de discos, canales de música y básicamente todos los lugares de moda sobre tener confianza en una misma, ser independientes y la importancia de la hermandad entre mujeres, probablemente acercó a muchas niñas, jóvenes y adultas a ideas feministas que posiblemente no se hubieran visto expuestas a estos temas de otra forma. Al final, ese “feminismo diluido” puede ser introductorio al feminismo puro y duro.

“El feminismo, por lo general, es técnico y académico. Lo que hicieron las Spice Girls no fue socorrerlo, pero sí fue dinámico.”

– Nimco Ali
(Activista somalí y fundadora de ‘Daughters of Eve’)

Aunque la idea de presentar diferentes personalidades o personajes como “la deportista” tenía como finalidad proyectar la idea de que no existe una forma “correcta” de ser mujer (feminidad), toda la mercancía del “girl power” sí resultaba estereotípicamente femenina e incluso se habló poco del racismo “por la bajita” de llamar a Melanie Brown con el apodo de “scary spice”, esto aunado a la evidente sexualización de sus imágenes.

Recordemos que la merch del “girl power” eran Barbies, paletitas, ombligueras, plataformas y grabadoras rositas.

Y es que cuando un movimiento político que busca darle poder a quienes no lo tienen es cooptado por el capitalismo, es un hecho que sus motivaciones iniciales serán tergiversadas o de plano modificadas con el fin de reforzar las estructuras de poder existentes que se supone deben abolirse y eso fue exactamente lo que pasó con el “girl power” de los 90’s al instrumentalizar a mujeres jóvenes y atractivas como símbolos de ideas masculinas sobre el poder a través de un individualismo intenso.

El “feminismo pop” actual

Indiscutiblemente el feminismo es un tema que está dominando los medios convencionales al ser parte de la conversación social por sus múltiples y variadas acciones en la lucha por los derechos de las mujeres en el mundo, ya que hoy en día muchos de estos se ven amenazados y aunque es una realidad que está siendo modificado y diluido al punto en que cualquiera puede autonombrarse feminista sin tener el mínimo conocimiento de sus postulados y conceptos, reducir este análisis a que “si sale en lo mainstream, no confíes” tampoco es un tabulador completamente efectivo.

Sky Rojo (2020) es una serie española disponible en Netflix que aborda el tema de la prostitución bajo la denuncia explícita del lobby proxeneta, el rol que juegan los varones prostituyentes en la industria de la explotación sexual, la trata de mujeres, la disociación y el abuso de sustancias como mecanismo de sobrevivencia, entre otras cosas.

La línea está muy presente en las estrategias de marketing con lo que conocemos como “purple washing” y normalmente su narrativa es que si educamos a los más jóvenes a no consumir o comprar “la inequidad de género”, esta de algún modo desaparecerá y todo bajo ese concepto puede ser feminista. Sin embargo, esta idea lleva términos y condiciones, ya que justificaciones sobran al momento de seguir enriqueciendo industrias que lucran con la violencia hacia las mujeres. Y es que cuando todo es feminista, nada es feminista.

En “Los cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” incluyen a Margaret Thatcher, que si bien ganó notoriedad por ser la primera ministra mujer en el Reino Unido, nada tenía feminista, podría decirse que todo lo contrario.

Sin embargo, de nuevo, es importante matizar todo esto porque: 1. La representación de las mujeres inspira e importa; 2. Aún dentro de estos espacios comerciales plagados de “marketing feminista” suelen aparecer mensajes reivindicativos y con una carga política que llega a las conclusiones de que los problemas sistémicos que afectan a un colectivo, necesitan soluciones sistémicas que beneficien al colectivo, no sólo soluciones simbólicas e individualistas.

Un ejemplo que me agradó bastante en este analisis fue el de la adaptación de la obra de Margaret Atwood para revitalizarla en forma de la serie de “El cuento de la criada” (2017), donde las capas rojas que visten a las mujeres en la trama que han sido despojadas de sus derechos para explotarlas sexual y reproductivamente han tenido apariciones en las protestas feministas en exigencia del aborto o por la abolición de los vientres en alquiler en diferentes partes del mundo.

El problema del “empoderamiento” que debemos ver

Lo más cuestionable de cualquier modelo de “empoderamiento femenino” es de dónde viene, pues desde hace décadas es claramente creado por los hombres, quienes marcan la línea de lo que es empoderante en las mujeres, o más bien lo que les beneficia que sea “empoderante” para nosotras y lo distribuyen en medios masivos, como si de echar una carnada en un lago lleno de peces se tratara.

Estos modelos de “empoderamiento” no solo despolitizan la lucha feminista y la reducen a aspiraciones individualistas, sino que también ponen una nueva presión social encima de las vidas de las mujeres que no sólo deben ser perfectas parejas, madres, hijas, hermanas, trabajadoras, cuidadoras, relajadas, divertidas, empáticas, feministas… también deben “empoderarse” a través de sus medios y recursos entre la falta de oportunidades, techos de cristal, brechas salariales y la feminización de la pobreza.

El modelo de la mujer “empoderada” empresaria, adinerada, exitosa es poco realista en una sociedad donde la pobreza tiene rostro de mujer y sin que venga con rutas para otorgar esa posibilidad de “empoderamiento” para todas.

Y aquí es donde vienen trampas patriarcales más cínicas de agregar al concepto de empoderamiento la mercantilización de los cuerpos de las mujeres a través de la explotación sexual, peor tantito, romantizando el papel del proxeneta como el de la pareja que te quiere y te apoya en tu “emprendimiento”. Mientras tanto, siete de diez desempleados debido a la pandemia en México son mujeres y como consecuencia, por decir algunos ejemplos, Onlyfans alcanzó cifras nunca antes vistas, volviendo al CEO de la plataforma (Timothy Stockely) uno de los hombres más ricos de la actualidad con un valor neto de 120 millones de dólares, mientras en Puebla y CDMX se registró un incremento de hasta el doble de mujeres en situación de prostitución.

Ilustración de Julienne Joven

Lo preocupante es que mujeres que dicen ser feministas no ven con claridad este tema y no solamente caen en estas trampas, sino que las defienden y reproducen entre sombrerazos contra otras mujeres y slogans vacíos.

Por eso es importante cuestionar los modelos sociales y la reproducción de las luchas sociales que empiezan a popularizarse en marcas medios y productos -sobre todo si estos suponen ser disruptivos ante el status quo- para así poder identificar cuando son cooptados por el mismo, ya que el fin de esto inevitablemente será generar capital para aquellos que siempre han tenido el poder.

Nov 11, 2021 | Feminismo

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